Ya me conocéis, soy incapaz de tirar un tarro de cristal al contenedor de reciclaje. Pero no porque no quiera reciclar, todo lo contrario!
Soy de las que acumulan tarros por todos sitios buscándoles alguna utilidad.
Y vienen fenomenal! esos tarros pequeños, medianos y grandes de verduras en conserva o de encurtidos siempre pueden tener una segunda vida en nuestras casas!
Yo los utilizo mucho para volver a almacenar, por ejemplo, frutos secos, legumbres, pan rallado recién hecho, lacasitos de las enanas...
Pero en esta ocasión, uno de esos tarros se ha convertido en un florero.
Materiales
Tarro cristal
Cuerda rústica
Blonda scrapbooking
Pegamento
¿Cómo lo hacemos?
Haremos un nudo inicial con la cuerda en la parte superior del tarro y es tan fácil como ir enrollándola alrededor del tarro, que vaya quedando bien ajustada.
Y al final, haremos otro nudito.
La blonda la sujetamos al tarro con un punto de pegamento.
Y por último, más cuerda rústica por encima de la blonda, atada con una lazada.
¿Qué os parece?
Para un ramito de flores no muy grande viene perfecto!
Las flores de la foto me las regalaron ayer mismo mis chicos. Como estaba pachucha en casa con la odiosa gripe, Sergio fue a recoger a la enanas al cole y cuando entraron por la puerta..."sorpresa mami! para que te pongas buena!"
Estos mimos son la mejor medicina del mundo!
#ILoveMyFamily
viernes, 30 de enero de 2015
jueves, 29 de enero de 2015
Coliflor al ajoarriero con tomillo y romero
La coliflor es de esas verduras que o te gustan o no te gustan.
A mí de siempre me ha gustado, incluso de pequeña, que es cuando parece que comer verdura es un suplicio...
En casa, de momento, soy a la única a la que le gusta. Así que no puedo evitar de vez en cuando darme un homenaje y prepararme un súper plato de coliflor para mí solita.
Me gusta de todas las formas, la verdad.
Pero si me tengo que quedar con una, sería con ésta que hoy os traigo.
La mezcla de coliflor con el sabor del ajo, me chifla!
Ingredientes
Una coliflor
Aceite de oliva virgen extra
Una cucharada de pimentón dulce o picante (según vuestro gusto)
3 dientes de ajo
Una cucharadita de vinagre de Jerez
Sal
Tomillo y romero seco, en especias
Elaboración
Lo primero será preparar bien nuestra coliflor.
Para ello, cortamos los tallos de los ramos de la coliflor y lavamos muy bien.
Ponemos a cocer la coliflor limpia en abundante agua en una cacerola durante 15-20 minutos (o si lo preferís, también podéis usar una olla rápida y con unos 7-8 minutos será suficiente).
En una sartén ponemos un buen chorrito de aceite. Cuando esté caliente, añadimos los ajos fileteados junto con el tomillo y el romero (en esta ocasión he usado especias, pero si tenéis la opción de añadir ramas frescas de tomillo y romero, el sabor será mucho más intenso).
Antes de que los ajos se tuesten, añadimos el pimentón, dejando que sofría a fuego lento durante 1 minuto y después retiramos. Añadimos una cucharadita de vinagre de Jerez.
Una vez bien escurrida nuestra coliflor, la disponemos en un plato, espolvoreamos con un poco de sal y, ayudándonos con un cucharón, rociamos por encima el contenido de nuestra sartén.
A mí de siempre me ha gustado, incluso de pequeña, que es cuando parece que comer verdura es un suplicio...
En casa, de momento, soy a la única a la que le gusta. Así que no puedo evitar de vez en cuando darme un homenaje y prepararme un súper plato de coliflor para mí solita.
Me gusta de todas las formas, la verdad.
Pero si me tengo que quedar con una, sería con ésta que hoy os traigo.
La mezcla de coliflor con el sabor del ajo, me chifla!
Ingredientes
Una coliflor
Aceite de oliva virgen extra
Una cucharada de pimentón dulce o picante (según vuestro gusto)
3 dientes de ajo
Una cucharadita de vinagre de Jerez
Sal
Tomillo y romero seco, en especias
Elaboración
Lo primero será preparar bien nuestra coliflor.
Para ello, cortamos los tallos de los ramos de la coliflor y lavamos muy bien.
Ponemos a cocer la coliflor limpia en abundante agua en una cacerola durante 15-20 minutos (o si lo preferís, también podéis usar una olla rápida y con unos 7-8 minutos será suficiente).
En una sartén ponemos un buen chorrito de aceite. Cuando esté caliente, añadimos los ajos fileteados junto con el tomillo y el romero (en esta ocasión he usado especias, pero si tenéis la opción de añadir ramas frescas de tomillo y romero, el sabor será mucho más intenso).
Antes de que los ajos se tuesten, añadimos el pimentón, dejando que sofría a fuego lento durante 1 minuto y después retiramos. Añadimos una cucharadita de vinagre de Jerez.
Una vez bien escurrida nuestra coliflor, la disponemos en un plato, espolvoreamos con un poco de sal y, ayudándonos con un cucharón, rociamos por encima el contenido de nuestra sartén.
Una receta fácil y resultona!
domingo, 25 de enero de 2015
Las fresas: una elegante fruta
No sé a vosotros, para a mí me hechizan por completo verlas en la frutería, con ese precioso color rojo y su seductor olor...y no puedo evitar llevarme la caja más grande y repleta que tengan!!
Pero no sólo es una fruta rica, bonita y elegante, sino que además está cargada de beneficios para la salud. Os cuento algunos:
1. Están cargadas de antioxidantes, lo que mantiene nuestras células sanas.
2. Son un antiinflamatorio natural estupendo!
3. Con gran cantidad de vitaminas B, C y K, junto con ácido fólico, serán un gran aliado para mantener nuestros huesos fuertes.
4. Nos ayudan incluso a tener una mejor salud ocular
5. Por su contenido en ácido elágico, mejora la elasticidad de la piel. Lo que significa que previene la aparición de arrugas y flacidez, propias de la edad.
6. Dos puñaditos de fresas tienen sólo 55 calorías. Eso no es nada!
Durante el embarazo de Lucía a mí me dió antojo de fresas, quería fresas a todas horas! pero yo no sé si fue de comer tantas o porque mis hormonas y sistema inmunológico estaban revolucionados, pero de un día para otro me comenzó una especie de alergia, literalmente se me pelaba la lengua (lo que llaman lengua geográfica). Así que tuve que dejar de tomarlas durante el embarazo.
Pero una vez nació Lucía, volví a comerlas con total normalidad! Qué cosas, verdad?
En casa siempre intentamos tener fresitas en nuestro pequeño huerto urbano de la terraza. Las plantamos cuando llega la Primavera o incluso un poco más tarde, con el comienzo del verano.
Éstas de la foto son del año pasado.
Y por supuesto, en repostería se utilizan muchísimo. Hay cientos y cientos de postres riquísimos que se pueden hacer con ellas. Como por ejemplo, esta maravilla de Tarta de Mascarpone y Fresas o esta deliciosa Crema fría de chocolate blanco y Fresas o este fresquito Smoothie de Fresas con Plátano
No hace falta que sean postres muy elaborados, porque una buena cantidad de fresas con leche o con vinagre y azúcar...están exquisitas!
Yo reconozco que una de las formas como más me gusta comerlas es bien lavaditas y al natural!
Pero no sólo es una fruta rica, bonita y elegante, sino que además está cargada de beneficios para la salud. Os cuento algunos:
1. Están cargadas de antioxidantes, lo que mantiene nuestras células sanas.
2. Son un antiinflamatorio natural estupendo!
3. Con gran cantidad de vitaminas B, C y K, junto con ácido fólico, serán un gran aliado para mantener nuestros huesos fuertes.
4. Nos ayudan incluso a tener una mejor salud ocular
5. Por su contenido en ácido elágico, mejora la elasticidad de la piel. Lo que significa que previene la aparición de arrugas y flacidez, propias de la edad.
6. Dos puñaditos de fresas tienen sólo 55 calorías. Eso no es nada!
Durante el embarazo de Lucía a mí me dió antojo de fresas, quería fresas a todas horas! pero yo no sé si fue de comer tantas o porque mis hormonas y sistema inmunológico estaban revolucionados, pero de un día para otro me comenzó una especie de alergia, literalmente se me pelaba la lengua (lo que llaman lengua geográfica). Así que tuve que dejar de tomarlas durante el embarazo.
Pero una vez nació Lucía, volví a comerlas con total normalidad! Qué cosas, verdad?
En casa siempre intentamos tener fresitas en nuestro pequeño huerto urbano de la terraza. Las plantamos cuando llega la Primavera o incluso un poco más tarde, con el comienzo del verano.
Éstas de la foto son del año pasado.
Y por supuesto, en repostería se utilizan muchísimo. Hay cientos y cientos de postres riquísimos que se pueden hacer con ellas. Como por ejemplo, esta maravilla de Tarta de Mascarpone y Fresas o esta deliciosa Crema fría de chocolate blanco y Fresas o este fresquito Smoothie de Fresas con Plátano
No hace falta que sean postres muy elaborados, porque una buena cantidad de fresas con leche o con vinagre y azúcar...están exquisitas!
Yo reconozco que una de las formas como más me gusta comerlas es bien lavaditas y al natural!
sábado, 24 de enero de 2015
Tarta Pingüinos
Haciendo un poquito de limpieza de fotos (que ya hacía falta, porque tengo el móvil y el ordenador al límite de los límites...), me he dado cuenta que publiqué una fotito de esta tarta en mi perfil de Instagram y Facebook, pero por aquí no os la enseñé! Ay, ay, ay...
Se la hice con muuuucho amor a mi sobrinita Claudia para su fiesta de cumple en Diciembre. Bueno, de sobrinITA nada, que ya tiene 10 añazos!
Sus peticiones se cumplieron...
Le gustan los pingüinos, así que pingüinos tenía.
Le gusta el chocolate, así que rellena de crema de Nutella.
Y quería 3 pisos!
Para solucionar ésto, y dado el poco tiempo del que yo disponía, coloqué la tarta sobre una base de porexpan forrada de Goma Eva rosa, simulando el primer piso.
El segundo piso sería la propia tarta.
Y el tercer piso, el iglú de los pingus! Que era un cupcake, también relleno de Nutella y forrado con fondant, sobre el que dibujé, con la ayuda de una esteca, las rayas del iglú.
Para los pingüinos también utilicé fondant: negro, naranja y blanco.
Son muy sencillitos de hacer!
- unas bolitas negras, con forma un poquito ovalada, para el cuerpo
- un corazón blanco para el pecho
- un corazón naranja para las patas
- un triangulito naranja para el pico
- dos trinagulitos para las aletas
- rotulador negro de tinta comestible para los ojos
Para el resto de la decoración utilicé cristales de azúcar azul, papel comestible con forma de copo de nieve y icing blanco para los detalles y bordes.
Coroné el cupcake-iglú con un palillo y WashiTape a modo de banderita con el número 10.
Me quedo con su carita al verla y el achuchón dándome las gracias por ella! qué linda es y cuánto la quiero!
Se la hice con muuuucho amor a mi sobrinita Claudia para su fiesta de cumple en Diciembre. Bueno, de sobrinITA nada, que ya tiene 10 añazos!
Sus peticiones se cumplieron...
Le gustan los pingüinos, así que pingüinos tenía.
Le gusta el chocolate, así que rellena de crema de Nutella.
Y quería 3 pisos!
Para solucionar ésto, y dado el poco tiempo del que yo disponía, coloqué la tarta sobre una base de porexpan forrada de Goma Eva rosa, simulando el primer piso.
El segundo piso sería la propia tarta.
Y el tercer piso, el iglú de los pingus! Que era un cupcake, también relleno de Nutella y forrado con fondant, sobre el que dibujé, con la ayuda de una esteca, las rayas del iglú.
Para los pingüinos también utilicé fondant: negro, naranja y blanco.
Son muy sencillitos de hacer!
- unas bolitas negras, con forma un poquito ovalada, para el cuerpo
- un corazón blanco para el pecho
- un corazón naranja para las patas
- un triangulito naranja para el pico
- dos trinagulitos para las aletas
- rotulador negro de tinta comestible para los ojos
Para el resto de la decoración utilicé cristales de azúcar azul, papel comestible con forma de copo de nieve y icing blanco para los detalles y bordes.
Coroné el cupcake-iglú con un palillo y WashiTape a modo de banderita con el número 10.
Me quedo con su carita al verla y el achuchón dándome las gracias por ella! qué linda es y cuánto la quiero!
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